Roadmap2050

Hará cosa de un par de años, asistí en Madrid a la presentación en España, organizada por el grupo de estrategia de la energía y cambio climático del Real Instituto Elcano, del proyecto Roadmap2050. Siendo yo una economista política, reconozco que existen algunas cuestiones técnicas que se me escapan, pero quiero decir que el acto me pareció excelente. En su conjunto fue ameno, riguroso, poco maniqueo en la presentación de los resultados y con un mensaje muy claro: existen las condiciones objetivas para que Europa tenga un modelo energético libre de CO2, existen distintas opciones para ello y el hacerlo o no es una cuestión de voluntad política.

Reconozco que, aunque, desde entonces he ido cambiando de opinión sobre la bondad del proyecto, esa presentación fue una especie de epifanía, pues me abrió todo un terreno, para mi inexplorado, de cómo variaría la geo-política mundial si se hiciera una propuesta firme por otro tipo de modelo energético.

El pasado 15 de diciembre, en medio de la mayor crisis política de la Unión Europea, se presentó el Roadmap2050 en Bruselas, y Dinamarca, que el próximo 1 de enero del 2012 tendrá la presidencia semestral de la UE, ha declarado que el Roadmap2050 será la base para lograr un acuerdo en la Directiva Europea sobre la eficiencia energética y, lo que es más importante, ha afirmado que estas negociaciones no van a ser “business as usual”.

El Roadmap2050 es un proyecto demasiado amplio para ser comentado en una sola entrada. Por esta razón, en ésta me quiero centrar en tres aspectos del mismo, relacionados de forma muy literal con el título de este blog.  Reduciendo al mínimo el contenido de este proyecto, decir que lo que éste pretende es crear una  Eneropa baja en emisiones de CO2. Es decir un espacio geo-energético nuevo, armado sobre la base de un nuevo modelo energético, cuyos territorios serían solaria, los estados de las mareas y las islas del viento.

Fuente: Oma Koolhaas (Roadmap2050)

¿Qué significa esta Eneropa?

En primer lugar, podría significar algo positivo para la construcción Europa. El Roadmap2050, 60 años después, como lo fue la Comunidad Europea del Acero y el Carbón, es un intento de crear funcionalmente Europa. Como debía creer Robert Schuman, construir una comunidad energética y una red de infraestructuras europeas ad hoc es una buena base sobre la que edificar una política europea común. Sin ánimo de llevar mucho más allá el paralelismo, al igual que en los años 1920 la electrificación de la URSS fue el símbolo de la unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas, la electrificación común de todos los territorios europeos podría ser el símbolo de la Europa unida del Siglo XXI.

En segundo lugar, asumir como posible el hecho de que energéticamente Europa podría abastecerse, en gran medida, de sus propias fuentes solares, eólicas, geo-termales y maremotrices, supondría un giro copernicano en lo que ha sido la geo-política y las relaciones internacionales de la segunda mitad del Siglo XX. Piénsese que un proyecto de este tipo implica -aunque después haré un matiz- dejar de “depender” del suministro de crudo y de gas de Rusia, del Norte de África y de Oriente Medio; como implica también que organismos como la Agencia Internacional de la Energía -lugar en el que se agrupan los intereses de las principales empresas y gobiernos de los países consumidores- pierden su identidad, pues el propio concepto de país consumidor, como opuesto al productor- desaparece.

En tercer lugar, la construcción de Eneropa, por su propia definición, necesariamente implica proyecto y política. De hecho, entiendo que cuando la presidencia danesa de la UE afirma que esto no va a ser “business as usual”, se está refiriendo a este aspecto. Y, aquí, es donde entran buena parte de las dudas sobre este proyecto. Para llevar a cabo una transformación tan grande como la que propone Roadmap2050 hace falta tener una estrategia y una visión a largo plazo -quedándome corta, al menos, un horizonte de dos décadas- de lo que querríamos que fuera Europa. En un contexto democrático, además, haría falta un gran consenso para poder llevar a cabo la ingente transformación económica, política y social que supondría pasar del “mundo fósil” al “mundo renovable”. Vista la lamentable y preocupante situación en la que hoy en día se encuentra inmersa la UE, la ocurrencia de estas tres condiciones -estrategia, largo plazo y consenso- se me antoja casi imposible.

Ante esta imposibilidad surge la siguiente cuestión, ¿Por qué Roadmap2050, un proyecto basado en las renovables, goza de tanto favor en los círculos energéticos del poder en Europa?. Tal vez, porque en alguna de sus facetas es muy similar al de Desertec, pero a lo grande: implica la construcción de grandes infraestructuras centralizadas; podría dar mayor poder a los monopolios eléctricos y cuenta -en su escenario 100% renovables- con la anexión del Norte de África a la Solaria de Eneropa. Esto último, y lamento decirlo, es una de las grandes paradojas de la historia, pues la última vez que se intentó anexar energéticamente el Norte de África a Europa fue, en 1941, con el sueño euroafricano del General Weygand en Argelia.

En la excelente presentación de Roadmap2050 en Madrid se acabó diciendo que lo mejor de esta propuesta es que si se llevara a cabo todo seguiría igual, sólo que de forma limpia. Tal vez sea cierto que con la implementación de ello tendríamos coches, calefacción, fábricas…., pero, por el grado de centralización de las relaciones energéticas que implica, no es necesariamente cierto que todo vaya a seguir igual.

El gran poder que podrían alcanzar determinadas empresas privadas haría muy fácil la captura del poder político . En un momento como el actual, en el que éste ya está muy fragilizado con el embiste de los “mercados”, esto no es una buena noticia. Por otra parte, algunos de los ejemplos que he citado nos deberían llevar a reflexionar sobre las consecuencias de dejar la política energética en manos de unos pocos.

Insisto, la propuesta implicita del Roadmap2005 de construir una Eneropa política es muy positiva, por las transformaciones internas que podría acarrear y por lo que podrían ser unas nuevas relaciones internacionales menos centradas en las securización del suministro de petróleo y de gas, sin embargo en su apartado político me falta ver cómo, en Eneropa, no existiendo la voluntad política de la se hablaba en la presentación de Madrid, será posible frenar el poder de los gigantes energéticos que -!tiene gracia!- gracias a las renovables, vamos a crear.

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Un pensamiento en “Roadmap2050

  1. Pingback: Monopolio natural e industria energética | Nuevas cartografías de la energía

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