Repsol perdió una ficha en el casino petrolero global

La realidad se impone sobre los pensamientos. Nunca quise escribir sobre Repsol en este blog, como reconozco que no pensé que la anunciada nacionalización de YPF, en Argentina, fuera a producirse. Tanto es así, que sólo hace un par de días, de forma sesuda, lo argumenté frente a mis alumnos, a quienes mañana deberé dar explicaciones; ayer por la noche, cuando ya se había producido el anuncio en Argentina, socarronamente mandé un sms a algunos de mis amigos, diciendo que sólo se trataba de una partida de poker. Esta mañana, cuando me han despertado las radios pidiéndome opinión, me he quedado sin saber qué decir. Ahora, después de varias horas de reflexión, de recordar lo que ocurrió en la década de los 1990 con la adquisición de YPF y de la lectura del artículo YPF-Repsol y la guerra de los tahúres en el resumen semanal de Sin Permiso, empiezo a tener las ideas más claras.

Lo que hasta hoy se ha conocido como RepsolYPF es el resultado de la adquisición de YPF por parte de Repsol a finales de la década de 1990, Con esta adquisición la española Repsol pasó a ser una empresa energética verticalmente integrada -con actividad desde la extracción en yacimientos hasta la comercialización final- y pasó a ser considerada un “gigante energético”. Es claro que hay gigantes y gigantes, y RepsolYPF, aunque apareciera en la parte alta de las clasificaciones mundiales, nunca llegó a formar parte del selecto grupo de las “supermajors” privadas (ExxonMobil, ChevronTexaco, BPAmoco, Royal Dutch Shell y TotalFinaElf). Sin embargo, con ese hidalguismo propio de los españoles, nos creímos que nosotros también teníamos a nuestro campeón nacional: una compañía suficientemente fuerte como para asegurar las prioridades de la política energética española.

Parte de lo que hoy ocurre se debe a esa presunción, Repsol -y me consta, muy a pesar de algunos de sus empleados- hace tiempo que dejó de hacer política energética. De hecho, si la hubiera hecho, tal vez no hubiera adquirido YPF. Si se mira al accionariado de RepsolYPF se descubre que, salvo por PEMEX -y se debería relativizar-, sus principales accionistas son entidades y fondos financieros, amén de la inmobiliaria Sacyr -que, dicho sea de paso, entró después de una rocambolesca operación para salvaguardar “la españolidad” de Repsol. En ambos casos, por definición misma de su actividad principal, el objetivo de este tipo de propietarios es obtener la máxima rentabilidad en el plazo más corto posible de tiempo, pues eso es lo que reclaman sus gestores o accionistas. Ello es incompatible con el tipo de inversión y estrategia que requiere una empresa petrolera y, todavía menos, con la que requeriría una, como RepsolYPF, que debería ser la “punta de lanza” de la política energética -al menos en el ámbito de los combustibles- de España. En el caso de Repsol, esa necesidad de “los banqueros” de obtener beneficios inmediatos es la que propició la compra de YPF, como es la que impidió que se renegociaran -pausadamente- acuerdos como los que se perdieron en Argelia.

Desde una óptica financiera, YPF era un “bombón”, un saldo en plena despatrimonialización de la Argentina de los 1990. Unos activos que se podían separar, desguazar y vender a cachos, para obtener un beneficio inmediato, al mismo tiempo que Repsol se quedaba con los yacimientos, ya operativos, de YPF. A finales de los 1990 el precio del barril llegó a estar entre 15 y 20$ el barril. Desde entonces, este mismo se ha más que quintuplicado. Es decir, incluso teniendo en cuenta la inflación, unos pingües beneficios para los accionistas de RepsolYPF. En 2010, el principal renglón de beneficios de las actividades del grupo RepsolYPF, ha sido YPF. A pesar de ello, como hoy mismo declara la propia petrolera, la “ilícita expropiación de YPF no afecta la capacidad de crecimiento de Repsol fuera Argentina“. Si se matiza qué tipo de actividades, tiendo a pensar que ello es verdad. En la actividad energética de esta empresa, los yacimientos y el mercado argentino, no son lo más importante. Sin embargo, en la faceta financiera, Repsol pierde “su ficha del casino global”. Pierde aquella parte del negocio que más fácilmente se podía financiarizar; pierde aquella parte en la que bastaba que subiera el precio del crudo, para que sus accionistas se llenaran los bolsillos. Esta es la razón por la que Repsol se está desplomando en bolsa.

Esta es la gran paradoja a la que se enfrentan aquellas compañías energéticas, cuyos accionistas están más interesados en el máximo beneficio a corto plazo, en vez de en la producción de energía, pues en la cadena energética no hay nada con tanto potencial de beneficio inmediato como la venta de crudo de un yacimiento operativo. Basta un anuncio de inestabilidad en Oriente Medio -por poner un fácil ejemplo- para que los beneficios y los dividendos se multipliquen. Pero, claro está, de vez en cuando se ha de invertir en nuevos yacimientos o actividades. Tener que reinvertir esos beneficios, representa menores dividendos, y en el voraz mundo financiarizado de hoy en día, esta cuestión es anatema.

Podría ser que esa fuera la trampa en la que Repsol ha caído en Argentina. Ante la perspectiva de las nuevas actividades en Vaca Muerta, que según la consultora Ryder Scott triplicarían la reservas probadas de Argentina, puede que algún avaricioso accionista de RepsolYPF no haya querido hacer el esfuerzo de entrar en un negocio incierto -como todos los del sector-, pero que de dar sus frutos, al menos tardaría ocho años. Síntomaticamente, mi inefable Ministro de Industria, hoy, en Radio Nacional ha declarado que la expropiación de YPF era contraria a los intereses de los españoles, pues afectaría a todos los pequeños accionistas. Se que es verdad, pero ustedes me perdonarán, es la primera vez que escucho que un ministro de industria se preocupa más de los accionistas que de la industria energética española. Supongo que es el signo de los tiempos, pero como nuestro ministro no vigile, Repsol va acabar en manos de un gigante energético mayor.

Nada de lo que acabo de decir justifica la actuación de Cristina Kirchner, pues ella, junto a su marido fueron algunos de los principales avaladores de la operación Repsol-YPF, como también forzaron la entrada de socios “financieros” argentinos como la Familia Eskenazy. En mi opinión, esta expropiación-nacionalización se ha hecho de forma populista, pero no hay que negarle el mérito de haber sacado a la luz dos cuestiones que, cada vez más acompañan las nuevas relaciones geo-energéticas: a) el derecho de los consumidores de los territorios ricos en hidrocarburos a no ser excluídos del suministro energético final, b) el surgimiento de un nuevo tipo de empresa energética internacional -de las economías emergentes- cuyas relaciones con los gobiernos de los países productores son distintas de las “occidentales”. Estoy segura que si la explotación de Vaca Muerta sigue adelante, YPF buscará nuevos socios, pero tal vez lo que esté buscando es una alianza en la que se sienta más cómodo, aunque, en ella, se hablen distintos idiomas. Veremos.

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2 pensamientos en “Repsol perdió una ficha en el casino petrolero global

  1. En un tiempo de pensamiento único y de opinadores imbuidos de inafalibilidad y autoimportancia, leer a un académico que reconoce haberse equivocado y haber necesitado tiempo, reflexión y contraste de opiniones para entender algo nuevo, es muy de agradecer. No sólo añade valor a la contribución de la autora sino que devuelve la fe en la función de los intelectuales en nuestra sociedad en general y en la blogosfera en particular.
    Sé que mi comentario no trata del tema, pero creo que la forma merece también cuidado y consideración. En particular, en la blogosfera.

  2. Difiero con esto: “Nada de lo que acabo de decir justifica la actuación de Cristina Kirshner, pues ella, junto a su marido fueron algunos de los principales avaladores de la operación Repsol-YPF, como también forzaron la entrada de socios “financieros” argentinos como la Familia Eskenazy.”
    Por empezar se escribe KIRCHNER. Por otro lado, si la privatización de YPF no dió resultado para Argentina debido al manejo inadecuado por parte de Repsol, y sus políticas neoliberalistas y de carroña (por que eso es a lo único que se dedicaron, actuaron como aves de carroña sobre el cuerpo muerto de YPF) ya estaban haciendo inviable al país, no veo porque no puede Cristina “Actuar” y expropiar dentro de un marco legal, lo que nunca debió dejar de pertenecer al país, previamente habiendo advertido a la empresa de sus incumplimientos de inversión y abastecimiento, y ver la forma de lograr el auto-abastecimiento, lo cual es importante para el desarrollo industrial del país, sin afectar demasiado la balanza comercial. Yo creo que si Repsol hubiese actuado como debiera la expropiación no hubiese ocurrido nunca.

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