Intentando entender la factura eléctrica (2)

Desde la anterior entrada de esta serie, no he averiguado mucho. Debe ser que no busco en los lugares adecuados. Para ser sincera, hoy, entiendo menos que hace unas semanas, pues cuando ya creo que lo comprendo, me asaltan nuevas preguntas para las que no tengo respuesta.

Según leo en la página del Ministerio de Industria Energía y Turismo, el 1 de julio de 2009 entró en vigor un nuevo sistema de tarifas eléctricas en las que coexisten las del mercado libre -el precio negociado directamente en el mercado mayorista- y la Tarifa de Último Recurso (TUR) a la que optan todos aquellos que tengan contratada una potencia inferior a 10KW. Es decir, la mayoría de consumidores domésticos.

Explica, esta misma página, que la TUR es una especie de tarifa de transición que se establece para garantizar que los pequeños consumidores no padezcamos los efectos adversos de la liberalización del mercado eléctrico. Es una tarifa que se puede actualizar trimestralmente, aunque se suela hacer semestralmente, y debería incluir, tal como apuntaba en la anterior entrada de esta serie, el coste de la electricidad, el margen de benefico y “el cajón de sastre” llamado tarifa de acceso.

En esta misma página del Ministerio se explican las grandes líneas de la liberalización eléctrica en España. El caso español es un híbrido entre dos modelos de “mercado” eléctrico: el totalmente liberalizado, en el que no hay tarifas reguladas, como sería el del Reino Unido y el de tarifa -regulada- aditiva, en el que el consumidor final paga por una tarifa que se calcula sumando todas las fases del proceso de generación, transporte y distribución -comercialización- eléctrica. En España, no somos ni lo uno, ni lo otro. Tenemos una parte del proceso liberada y otra regulada: mientras que la generación y la comercialización final están liberalizadas, el transporte y la distribución están reguladas.

De lo que voy entendiendo este esquema híbrido es el que explica tres cosas del funcionamiento de nuestro sistema eléctrico que son, al menos, curiosas.

1) La primera es que en este esquema de liberalización, de forma alambicada, un pequeño consumidor que se acoge a la TUR, tiene dos opciones:

a) contratar la luz a una comercializadora, supuestamente liberalizada, pero que por cumplir una “función social” sólo puede ser una de las cinco siguientes: Endesa energía XXI, S.L., Iberdrola Comercialización de Último Recurso, S.A.U., Unión Fenosa Metra, S.L., Hidrocantábrico Energía Último Recurso S.A.U., E.ON Comercializadora de Último Recurso, S.L.  Ello, sin perjuicio que empresas similares de Endesa, Iberdrola, etc… operen también como “comercializadoras en el mercado libre”.

b) contratar la luz a una “comercializadora del mercado libre” con la que pacte la TUR. Sin embargo si esta comercializadora no es una de las grandes, su supervivencia en el “mercado” no es fácil. En primer lugar porque si es una pequeña comercializadora, como, por ejemplo la prometedora Som Energía, tendrá que negociar unas condiciones -por ejemplo la obligación a adquirir un volumen mínimo de electricidad, lo puedan comercializar, o no- poco favorables en el mercado -de generación- mayorista, gobernado por las grandes empresas del sector; y, en segundo lugar, porque quien nos seguirá leyendo el contador y deberá pasar nuestros datos a la comercializadora, u ocupándose de nuestras averías, serán las empresas distribuidoras, que operan en el segmento regulado. Así, por ejemplo, en mi caso, aunque contrate la electricidad con Som energía, será la distribuidora de Endesa quien siga leyendo mi contador, pasando esta lectura a “mi” comercializadora y atendiendo las averías que se produzcan en mi instalación. Huelga decir las disfunciones que puede acabar acarreando esta situación. Máxime, si se tiene en cuenta que la relación es entre un monopolio -artificialmente- troceado y una pequeña cooperativa y consumidora.

Es cierto que este mismo consumidor podría no acogerse a la TUR, pero me parece que con lo complicado que ya es de esta forma, cualquier otra opción tarifaria sería más compleja. Además, desde mi punto de vista, como ciudadanos no deberíamos pasar horas y horas de nuestra vida para contratar y gestionar un servicio que es básico y fundamental.

2) Que el tan nombrado déficit de tarifa que los españoles estamos pagando se debe al desajuste que se da en un sistema de generación y suministro eléctrico en el que la fase de generación y comercialización final de electricidad están liberados y negocian los precios y, en el que la fases de transporte y distribución están reguladas y a las que administrativamente se le computan unos determinados costes -creo que los que pagamos en la tarifa de acceso. Sistema que, además, “institucionaliza” el déficit al ajustar, al final del periodo, la diferencia entre el coste real (del que entiendo debería ser la base de la negociación en el mercado libre y que fijan las eléctricas) y el fundado en las previsiones de coste de las tarifas de acceso que fija el Gobierno.

Previsiones déficit de tarifa 2010

Fuente: Energía y Sociedad a partir de datos del MITYC

En este aspecto, aunque entiendo, como bien explica la página de energía y sociedad que el déficit de tarifas es la diferencia entre el monto total recaudado por las tarifas de acceso a las redes (tarifas reguladas que fija la Administración y pagan los consumidores por sus suministros) y los costes reales asociados a dichas tarifas (costes de transportar, distribuir, subvencionar determinadas energías y otras actividades y servicios que según el Ordenamiento Jurídico están incluidos en las tarifas, etc.), no consigo entender qué hay exactamente en cada uno de estos conceptos ni por qué las cifras son sistemáticamente distintas ni por qué existiendo este déficit -salvo por una cuestión de creatividad contable-, las eléctricas siguen sin ver mermados sus beneficios y repartiendo dividendos.

3) Que la consideración de lo que es un monopolio en el sistema eléctrico español -aunque en este caso coincida con el resto de Europa- es más que discutible. Pues la forma que ha tenido el regulador de liberalizar y crear un mercado eléctrico es trocear en cuatro trozos lo que podría hacer una empresa -generar electricidad, gestionar la red, transportar la electricidad hasta nuestros domicilios o empresas y, por último comercializarla. Así, está prohibido que la misma empresa que genera electricidad pueda tener sus propios clientes, pero no lo está que existan cinco -si le añadimos la de último recurso- endesas o iberdrolas por citar algunas, distintas. Ello da la paradoja de que en, en España, en aras al libre mercado y la competencia, un pequeño productor hidroeléctrico, solar o eólico que pudiera comercializar su electricidad a sus vecinos o socios, de facto, es considerado un monopolio y, por ello, está prohibido; mientras se considera que cinco grandes empresas -sin lugar a  dudas monopolios-, con nombre similar y surgidas del mismo lugar, contribuyen a mejorar la competencia. Sobre este último aspecto, creo que para cualquier economista como yo, ha de sobrar cualquier comentario.

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2 pensamientos en “Intentando entender la factura eléctrica (2)

  1. Yo pensaba que entendia mi factura de la luz, (XX euros a pagar) Despues de leer la entrada me doy cuenta que no, no la entiendo. Aunque sin entenderla y sin argumentos de peso ya me imaginava que si todavia estoy con Endesa es porque aunque me digan que puedo cambiar en realidad no puedo, porque el cambio de nombre de la empresa no implica ningun cambio real. Ni en el precio, ni en la calidad del servicio, ni en el origen de la energia (que sea renovable y cercana).

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