Esquistos, transiciones energéticas y poder

A pocos días de la celebración de las elecciones legislativas en Argelia, llama la atención que la noticia más relevante sobre este país, sea la que esa semana publicaba Le Monde con el siguiente titular L’Algérie hésite entre le gaz de schiste et le soleil. La noticia en cuestión nos habla de las posibles inmensas reservas de gas de esquisto (gas no convencional) que se hallarían en el este y oeste argelino. Según informa el rotativo francés, unos 2.500 mil millones de metros cúbicos; casi tanto como las reservas recuperables de gas convencional (natural y licuado) que existen en Argelia.

¿Qué tiene de curioso esta noticia? Lo más curioso es que esta noticia coincide, prácticamente en el tiempo, con la que aparece en el The Guardian, titulada North Dakota: riding the oil rush. Sí, una fiebre del petróleo en pleno Siglo XXI que ha ocasionado que una pequeña localidad de 12.500 habitantes se transformara en un “moderno” campamento minero de casi 100.000 almas. Este remake de la “fiebre del oro”, acorde al signo de los tiempos, es tecnológico y va acompañado de una burbuja -o hipertrofia- financiera e inmobiliaria en la región. Más allá de ello, la noticia cuenta que esta calentura fósil se debe a la explotación de petróleo no convencional, que requiere una perforación horizontal o una fracturación hídrica de los esquistos (horizontal drilling or fracking) que es: a) tecnologicamente avanzada, b) medioambientalmente agresiva, c) hídricamente intesiva y d) económicamente costosa (es difícil encontrar una estimación fiable, pero oscilaría entre 13$/br. y 140$/br. En cualquier caso, unos costes mucho más elevados que los del petróleo o gas convencional)

En fin, que la cosa es curiosa, ya que indica que la burbuja que viene de América ha llegado a orillas del Mediterráneo. Y, en mi opinión, si ya es grave lo que con ello está ocurriendo en el otro lado del Atlántico -por cierto, dicho sea de paso, que las reservas “expropiadas” de Vaca Muerta en Argentina también son de este tipo-, más grave aun es que se piense, aunque fuere en broma, que la sed de gas y petróleo del mundo se puede saciar con la inexistente agua del desierto ¿Nos hemos vuelto locos?

La otra cara de la moneda de este tipo de noticias, son las que también ocupan los medios desde hace semanas. A modo de ejemplo, enlazo este artículo que indica el vivo debate que está teniendo lugar en los tres países -a mi modo de ver- políticamente más concernidos con lo que significaría un cambio de modelo energético: un Reino Unido que pierde su autonomía petrolera; un Japón traumatizado por el infortunio de Fukushima; y una Alemania desorientada entre una creciente “industria verde” y un sector del carbón que se cree renacer, después del parón nuclear decretado hace unos meses.

Ambos tipos de noticias, las que nos hablan de un resurgir de la industria fosil internacional -que, en muchos casos es Occidental- y las que nos cuentan multitud de propuestas de nuevas formas de producir y emplear la energía, son parte del mismo fenómeno. Es lo que el gran Armory Lovins, en una entrevista realizada por Yale Environment 360, reflejaba: Well, one system is dying and others are struggling to be born. It’s a very exciting time, but I think the transitions that we need in how we design vehicles, buildings, and factories, and how we allow efficiency to compete with supply, are well under way. Most of the key sectors are already at or past their tipping point

Aceptar que un sistema -un modelo energético- se está muriendo, permite entender algunas de los hechos más sorprendentes de la actualidad. El peregrino resurgir de los hidrocarburos -dominado por las empresas “occidentales”- y sus alianzas con la industria del carbón. Todo ello podría muy bien ser el canto del cisne de una industria extremadamente poderosa que se resiste a fenecer y que busca alianzas en “socios fósiles”; como, el sentir la proximidad de la muerte, explicaría también la agresividad de algunas campañas del lobby petrolero, especialmente el de Estados Unidos, que think-tanks articulados en torno a Americans for Prosperity, el brazo organizado del Tea Party, han iniciado una  belicosa campaña que ha llegado a comparar a los activistas verdes con terroristas “a lo Bin Laden”.

Muy bien pudiera ser que estas campañas, lubricadas por miles de millones que, por ejemplo, la familia Koch da gustosa para mantener su imperio fósil, sean sólo el signo de que el mundo energético está cambiando. Mi parte más optimista, así se lo cree; pero mi parte pesimista teme por todo lo que estos poderosos pueden llevarse por el camino. Como ya escribí en una entrada anterior -Propiedad privada, mercado y dogma- hay una creciente alianza entre “torquemadas” economistas, políticos y negacionistas del cambio climático que, apoyados por una caduca industria energética fósil, están iniciando una inquisición ambiental, sin otro argumento que el Dogma.

Hace un par de días, en clase, un alumno me preguntó si la única forma de cambiar de modelo energético era la guerra. Yo, le dije que no, pero, a veces, viendo el irredentismo energético que muestran algunos, me pregunto si a estos poderosos dogmáticos no les ocurrirá lo mismo que aquellos dioses que ya cayeron. El problema, como es bien sabido, es que cuando ello ocurrió, donde se desplomaron fue sobre nuestras cabezas.

Anuncios

3 pensamientos en “Esquistos, transiciones energéticas y poder

  1. Gracias Miguel Angel, aunque te pueda extrañar, yo soy de las que cree que realmente la invasión de Iraq no se hizo por el petróleo. Tal vez por su dinero, tal vez para construir nuevas infraestructuras energéticas, pero no para que las majors internacionales estadounidenses accedieran al crudo, pues, por su privilegiada relación con la OPEP, ya lo hacían. Hace años leí un artículo de Greg Palast al respecto, pero, ahora, soy incapaz de encontrarlo.

  2. Jo aurita…què mal nos lo pones, y claro, debe de ser verdad porque tú estás bien informada y no mientes. Yo te sugeriría que convirtieras toda esta información en un guión de película. Para hacer el guión te podría sugerir un nombre, incluso dos, pero para financiarla….no se me ocurre. Sigue hostigándonos con tu verdad.

    • Bueno pienso que ya hemos tenido un gran pelicula belica que se llama Iraq ¿no es este el mejor ejemplo de una invasión motivada por cuestiones energeticas¿ ¿Hay otra explicación?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s