España, ¿parcela del nuevo juego energético?

El pasado 22 de febrero Energía Diario publicaba la noticia titulada El Congreso rechaza, con los votos del PP, CiU y UPyD, prohibir el “fracking” hidráulico en España. Esta noticia relata exactamente lo que anuncia el titular, pero le añade alguna cosa. Nos habla de la plataforma Shale Gas España. Si ustedes introducen estas cuatro palabras en su buscador de internet, lo más probable es que lleguen a la siguiente página web. Ésta es una aséptica y limpia página web, con fondo blanco y pocos colores, en la que destaca un mapa de España con tres comunidades autónomas en color azul: Castilla-León, País Vasco y Cantabria. Como ya habrán adivinado estas tres comunidades son aquellas en las que ya se han autorizado permisos de investigación en determinados lotes de terrenos.

Mapa_2

Fuente: burgos-dijital.blogspot.com

Según consta en la página web, estas autorizaciones están ya publicadas en el BOE o en los diarios oficiales de las comunidades citadas. Así que la cosa no debe ser una broma.

Quiénes conforman esta plataforma es un grupo de cinco empresas: BNK  Petroleum; Heyco Energy Group; R2 Energy; San Leon Energy y Hidrocarburos de Euskadi.

La primera es una compañía cuya sede principal está en Vancouver (Canadá) y cuya filial española se llama Trofogás; Heyco es una empresa familiar de Nuevo México (USA), miembro de la Independent Petroleum Association of America y que, según declara es un proud sponsor of Shale Gas España; R2 Energy, según su propia definición es un grupo de shale and financial experts con larga relación con Halliburton. San Leon Energy declara tener voluntad de convertirse en la principal compañía de gas no convencional en Europa e informa que sus dos principales accionistas son el Soros Fund Management LLC y uno de los principales fondos de inversión indio Blackrock Investment Management Ltd Y, por último los Hidrocarburos de Euskadi, que forman parte del Ente Vasco de Energía.

He estado buscando declaraciones convincentes sobre la razón por la que el Ministerio de Industria y las respectivas consejerías autonomas están dispuestas a autorizar estos permisos sobre determinados bloques de terreno en España. No las encuentro, más allá de las que cita Jordi Ortega en su blog y que realizo José Manuel Soria diciendo que defendía sin complejo prospecciones energética [fracking] y rectifica la disposición a prologar la vida útil de la nuclearningún tecnología sobra o las que se citan en la misma noticia de Energía Diario que inspira esta entrada: tanto el PP como UPyD justificaron su postura en que no se puede prohibir de forma generalizada la investigación de nuevas fuentes de energía, especialmente en la actual coyuntura económica y ante la alta dependencia energética de España.

De las que conozco estas últimas son mis preferidas, pues me gustaría saber en qué mejorará la coyuntura económica del país y su dependencia energética por extraer gas de “nuestras” pizarras y esquistos. De la plataforma Shale Gas que presiona para que se autoricen más concesiones en España y ya tiene concedidos determinados derechos en los yacimientos ya autorizados, y que me perdonen, lo más español es el Ente Vasco de Hidrocarburos. Por otra parte, visto quienes son el resto de inversores, pocos de ellos parecen tener intereses en el mercado del gas en España. Mercado que, me sabe mal recordarlo, pero está más que saturado con el exceso de gas que nos llega de Argelia y otros lugares del mundo y que, en la actualidad, ya nos cuesta darle uso.

Podría ser que la asociación de petroleros independientes de Estados Unidos, que es a la energía lo que la asociación del rifle es a las armas; que Halliburton que es a las infraestructuras energéticas, lo que son los intereses privados son al Pentágono; o que el “bueno” de George Soros estén genuinamente interesados en nuestro suministro energético, pero tengo mis dudas.  De hecho, mi pensamiento va en sentido inverso. Viendo el tipo de inversores que participan en la plataforma shale gas, creo que sin que el Gobierno español se haya dado cuenta, España se ha convertido en una pieza más de un juego global en el que el fracking is promoted as an “exit” strategy from the energy crises and a potential geopolitical “game changer” for some countries.

Esta cita que está sacada de un pequeño informe, Old Story, New Threat: Fracking and the global land grab, publicado por mi admirado Transnational Institute, del que ya les he citado otros documentos, que explica de forma sencilla dos cosas: a) el fenómeno fracking es un fenómeno reciente surgido del mundo petrolero made in USA, que se ha ido extendiendo, primero, al Mundo anglo-sajón (Canadá, Australia y Nueva Zelanda); después al Occidental y, por último a algunos de los países emergentes; y, b) la red de intereses que se ha ido tejiendo en torno al fracking tiene su origen en el núcleo duro del conglomerado energético de siempre, del que se van excluyendo algunas compañías petroleras nacionales, mientras algunas otras entran, pero sin comprometer su estructura -más que centenaria- básica.

Ante ello tiendo a pensar que más que ganar autonomía, España, al entrar en el mundo de las concesiones, se convierte, en la mente de industria energética internacional en un posible territorio rico en hidrocarburos. Es decir, se convierte en un país que cede lotes de territorio o del producto que se extraiga en él, a cambio de regalías  tasas o impuestos. Y, aquí entramos en el segundo argumento de la justificación, el que dice que en la actual coyuntura económica no podemos ignorar esta cuestión.

Ante este segundo argumento, dos preguntas. Primera, ¿en la actual coyuntura, de verdad sale más barato gastarse miles de millones en una tecnología cara y no suficientemente probada que seguir trayendo, con contratos a largo plazo, el gas de Argelia?. Segunda, ¿qué regalías, fiscalidad o bonnus está previsto que ingresen las compañías concesionarias a la hacienda española? Leo en el BOE que la empresa Trofogás, oferta una prima por encima del valor del canon de superficie de un 400%, es decir, 36.176,66 euros/año. La verdad, no me parece una gran cifra y, desde luego, casi de risa, si lo comparamos con la magnitud de la crisis que sobrellevamos.

No quiero ser paranoide -aunque reconozco que a estas alturas de la vida, muchas veces la realidad supera no lo que pensé, sino a lo que algún día pudiera pensar-, pero como ciudadana me siento muy desamparada. Nuestro ejecutivo es quién, apoyado en su invencible mayoría absoluta, vende nuestra tierra por un mísero puñado de dólares. Estarán contentos, porqué creen que vamos a jugar en la primera división de la liga energética, pero, me temo que no parecen comprender que éste es un juego de estrategia en el que España no es ni tan siquiera un peon, sólo es una de las cuadrículas del tablero: una de las muchas parcelas encima de las cuales las fichas jugarán.

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4 pensamientos en “España, ¿parcela del nuevo juego energético?

  1. Pingback: A vueltas con el Fracking | CMES

  2. Hola Pitxou, parece un rollo pero, aunque no lo entendamos todo (a mi por lo menos me faltan referencias, es interesante para ver los peligros nuevos que nos acechan y la ceguera del Gobierno. Este blog es super-interesante, es la primera a la que me he suscrito. bizzzzzzzz

    mum

    • Hola. En primer lugar, muchas gracias por decir que el blog es super-interesante. Se agradece. En segundo lugar, por favor, no dudéis en pedir aclaración sobre cualquier cosa que no os quede clara. Este blog está para discutir, entender y divulgar, así que estaré encantada de intentar clarificar cualquier aspecto que no se entienda, sepa o lo que fuere.

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