El “milagro” de los precios del petróleo

Hoy el The Guardian publica un artículo explicando que Estados Unidos en 2015 sobrepasará a Arabia Saudí y a Rusia en producción de petróleo. Es decir que los Estados Unidos de América se van a convertir en el primer productor de petróleo del mundo. Ellos, claro, están eufóricos, pero los británicos, según cuenta el mencionado periódico, no tanto, pues ven como en Estados Unidos los precios del petróleo bajan, mientras que aquí no hacen lo propio. Es más la noticia relata que, según estimaciones de la Agencia Internacional de la Energía, Europa, por tener que pagar un petróleo relativamente más caro que el de EE.UU., perderá el 10% de la cuota de mercado mundial. Y cuenta, también, que esté diferencial de precios se mantendrá unos 20 años. Es decir, se dice que en las dos siguientes décadas el petróleo en el otro lado del Atlántico será más barato que en este.

Todo ello me suscita una pregunta. La pregunta es la siguiente: ¿Cómo puede ser que sea más barato el petróleo no convencional –más profundo y tecnológicamente complicado de extraer- que el que está en la superficie de yacimientos convencionales?, ¿Cómo puede ser que a Estados Unidos extrayendo petróleo más caro, se le abarate el mismo? Para mí, este es un misterio difícil de resolver. Se me ocurren varías explicaciones, no ortodoxas, pero todas ellas desmienten dos mantras energéticos: que lo relevante de la energía es el coste y que es la escasez -el haber alcanzado el pico del petróleo-, que obliga a acudir a las reservas “de frontera”, la que encarece el precio del crudo: pues, si es cierto lo que dicen, se está extrayendo petróleo caro que sirve para abaratar los costes energéticos de Estados Unidos.

En mi opinión, este “milagroso” hecho puede tener tres interpretaciones. Primera, nos han engañado durante años y la parte más relevante del coste del barril, no es cuánto cuesta extraerlo, sino todas las actividades vinculadas con el transporte y venta. Así, como Estados Unidos ya no tiene que traer petróleo de fuera, se le abarata tanto, que compensa con creces el mayor coste de extracción. Segunda, también nos han engañado, y Estados Unidos no estaba nutriéndose de un petróleo barato importado de Oriente Medio, sino de importaciones más caras de otros lugares del mundo. Por tanto, ahora al reducir sus importaciones, “su” petróleo nacional le sale relativamente menos caro que el de antaño. Y, tercera y última explicación: el precio del petróleo se fija por razones otras que los costes reales de extracción. De hecho, tiendo a pensar que esto es lo más probable, pues en otros momentos de la historia ya pasó. De una forma u otra se establece un precio que favorece más a los unos que a los otros. El único requisito para hacerlo es tener el poder suficiente para ello.

Para mí, que los tiros van por ahí. El otro día un gran amigo me mandó un artículo de Foreign Affairs, publicado el pasado 15 de Octubre. Éste es uno de los numerosos que estos días han salido a raíz de los 40 años del primer shock del petróleo. Este artículo sostiene que la interpretación que los estadounidenses hicieron de este hecho fue errónea, pues, y cito literalmente, contrary to popular belief, the United States has never really been dependent on the Middle East for its supply of oil — today only nine percent of the U.S. oil supply comes from the region. At no point in history did that figure surpass 15 percent. Rather, the crux of the United States’ energy vulnerability was its inability to keep the price of oil under control

Por tanto, lo que nos dice este extracto es lo siguiente, el problema no fue la escasez física de crudo, el problema es que al tener que importar petróleo –piénsese que hasta 1971, EE.UU. no lo hizo-, aunque éste fuera abundante y barato, se perdía la posición en la que unilateralmente se podía influir sobre el precios, en función de sus necesidades. El matiz es importante, pues significaría que la “dependencia del petróleo”, de la que tanto se ha hablado, no es otra cosa que no ser el que tiene el poder suficiente para modelar “el mercado” –si eso existiera- a su propia conveniencia. Desde esta interpretación, da igual si el precio es alto o bajo, siempre y cuando sea lo alto o bajo que “a mí” me convenga. De hecho, creo que se trata de eso. El éxito del fracking no es que se añada más cantidad de crudo al pool: el éxito del fracking es que si nos conviene nos podremos separar del mercado internacional, fijando para nosotros los precios que nos convengan; o, alternativamente, el éxito del fracking es que tenemos –o los demás creen que tenemos- una capacidad excedente que, caso que no nos conviniera el precio internacional, podríamos modificarlo. Es decir, sustituir a Arabia Saudí, en su rol de swing producer. De paso, además, en este momento geo-político tan complejo, ello, les sirve para decir que se pueden liberar del fardo de la política en Oriente Medio, para concentrarse en “el futuro”: el Pacífico.

Estoy bastante convencida que se está jugando una partida de poker, la única duda es si estamos ante un farol o un as bajo la manga. El tiempo lo dirá, pero por ahora, ellos parecen creer que todo esto es verdad y, en este lado del mundo, también.
Lo que ahora está ocurriendo es que nos estamos desacoplando. Estamos dejando de movernos en el mismo sentido, y proporción, en función de la evolución de los precios internacionales del crudo. Si todo ello fuera cierto, el resultado será que Estados Unidos tendrá la capacidad de influir sobre el precio del petróleo para modificar “nuestras” posiciones relativas. Es decir, dejaremos de pertenecer al “mismo” bando. No sé valorar cuánto puede haber de bueno y malo en ello, pero un consejo. Si de verdad ocurre y de verdad los gobiernos y la industria energética europea no quiere cambiar de modelo energético, al menos aprovechemos lo bueno, de lo que ya hay ¿Por qué, en vez de gastar dinero inútil en fracking, no se compra más petróleo de Oriente Medio? Es más barato y bueno que el de USA y los saudíes, cual amante despechado, tal vez nos lo vendieran. No pasará, pero pensarlo es divertido.

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4 pensamientos en “El “milagro” de los precios del petróleo

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